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Prensa: Concierto Pacho Flores y Real Filharmonía de Galicia

La Voz de Galicia, 9 de Enero de 2018 

El trompetista venezolano Pacho Flores debuta con la Filharmonía

El prestigioso músico estrenará una obra suya inspirada en cantos y bailes populares de su país

El trompetista venezolano Pacho Flores protagonizará los tres conciertos que la Real Filharmonía de Galicia ofrecerá esta semana en Santiago, Vigo y A Coruña, el jueves, viernes y sábado, respectivamente, bajo la batuta del maestro también venezolano Manuel Hernández-Silva, colaborador de la orquesta y director titular y artístico de la Filarmónica de Málaga.

Estos tres conciertos supondrán el debut de Pacho Flores con la Real Filharmonía. El prestigioso trompetista se formó en el sistema de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela, donde obtuvo el primer premio del concurso internacional Maurice André, el certamen para trompeta más importante del mundo. Entre los reconocimientos que ostenta figura la reciente obtención de la Medalla de Oro de los Global Music Awards. Como solista, Pacho Flores ha actuado con orquestas en numerosos países europeos, Estados Unidos, Japón o China.

El instrumentista es director fundador de la Academia Latinoamericana de Trompeta en Venezuela e invitado habitual de conservatorios de varios países. Promotor de la música contemporánea, realiza importantes aportaciones en el ámbito de la trompeta, instrumento que toca siempre con piezas fabricadas exclusivamente para él por la casa Stomvi.

En los conciertos con la Filharmonía, Pacho Flores interpretará tres obras a la trompeta, una de ellas en estreno absoluto, Cantos y revueltas, de la que es autor y que está inspirada en cantos y bailes populares venezolanos, con toques de salsa y jazz. De Cantos y revueltas, Flores explica que es una composición ligada al «patrimonio universal heredado gracias al mestizaje». Está inspirada en los antiguos cantos de trabajo llevados a su país por los cabestreros españoles; y en las revueltas, danzas populares venezolanas. «He querido expresar la esencia y el perfume de estos cantos y bailes populares, sin desprenderme de mi propia realidad artística y sin desmerecer el juego actual de la sociedad del siglo XXI; es por ello que estos cantos o coplas de trabajo y estas fugas revoltosas tienen un toque de modernidad en la propuesta armónica y en la inclusión de ritmos actuales de jazz y salsa», explica. Interpretará esta pieza con el músico venezolano Leo Rondón, que tocará el cuatro, instrumento de música popular similar a una pequeña guitarra de cuatro cuerdas originario de ese país.

Pacho Flores interpretará otras dos obras a la trompeta, el Concierto para corno da caccia y cuerdas de Johann Baptist Georg Neruda, y el aria de la Bachiana brasileira nº 5 de Heitor Villa-Lobos.

El jueves a las 19.45 horas, antes del inicio del concierto de abono en el Auditorio de Galicia (empezará a las 20.30 horas), el público tendrá la oportunidad de charlar con Pacho Flores, Manuel Hernández-Silva y Leo Rondón.

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La Voz de Galicia, 10 de Enero de 2018

Pacho Flores: «Me encanta experimentar, la trompeta tiene una gran versatilidad»

El músico venezolano ofrecerá conciertos mañana en Santiago, el viernes en Vigo y el sábado en A Coruña

Pacho Flores (Venezuela, 1981) heredó de su padre la pasión por la trompeta y en su currículo figuran premios de prestigio, conciertos bajo la batuta de destacados maestros y en afamadas salas. Esta semana tocará por primera vez con la Filharmonía e interpretará tres obras, una de su propia autoría, en las que empleará cinco trompetas. Mañana será el concierto en Santiago, el viernes en Vigo y el sábado en A Coruña. La batuta la llevará el venezolano Manuel Hernández-Silva. «Se agradece hacer tres conciertos, ya que se aprovecha un proyecto como este elevando mucho el listón de calidad», dice.

-Será el estreno absoluto de su obra «Cantos y revueltas», con marcado acento venezolano.

-En ella hay cantos de trabajo, tonadas, canciones libres y espontáneas. Las revueltas son una variante de nuestro joropo muy interesante, ya que todos estos géneros son un patrimonio universal heredado del mestizaje. No me puedo escapar de mi realidad artística en la búsqueda de colores, esencias y matices, así como la incorporación de toques de jazz, salsa, flamenco. Al final de la obra escribí un «tranquilo con paz», ya que después de todo lo que me había vaciado desarrollándola necesitaba volver a estar en paz conmigo para darle el final que yo necesitaba.

-Posee una amplia colección de trompetas. ¿Cuántas? ¿Por qué?

-Realmente perdí la cuenta, no quiero para nada ostentar de que tengo muchas, simplemente necesito darle a la música la dignidad que creo que se merece, y esto implica un gran esfuerzo logístico y mental cada vez que las trabajo. Cada una es diferente, otra tonalidad, tamaños, calibres y boquillas distintas, pero, al final, el público no sabe si lo que hago es fácil o difícil, solo disfrutan un concierto lleno de colores y fantasías que por primera vez escuchan gracias a la trompeta. Estoy orgulloso del instrumento que toco y, sobre todo, de la voz de mi amada trompeta.

-Intérprete, compositor… pero también trabaja en la confección de las trompetas Stomvi.

-Como intérprete tengo una necesidad muy clara de evolucionar y, si el instrumento me limita, entra en acción Vicente Honorato, presidente y fundador de Stomvi, que me ayuda a desarrollar y a hacer realidad todos esos sueños artísticos a través del material de instrumentos que recibo de su parte. Horas y horas de dedicación y, sobre todo, horas soñando e imaginando el sonido que queremos y «creemos» que es el adecuado para una obra en concreto. Es más, hemos llegado a un punto que, si es preciso cambiar un instrumento para dos compases, lo hacemos; no es para mí comodidad, es para hacer más bella la música.

-Le preocupa incrementar el repertorio para trompeta, ¿es escaso? ¿No se le ha dado suficiente importancia?

-Sí y no. El período barroco fue la época de oro, luego en el clasicismo hay un vacío enorme. A finales del siglo XIX empezamos a tener más repertorio, que subió progresivamente en su ambición técnica, pero, sin embargo, vamos muy atrasados si nos comparamos con el piano y el violín. El XX ha sido muy importante con grandes solistas. Ahora tenemos estos instrumentos que estamos desarrollando con cuatro octavas reales, y antes hablábamos de dos octavas y media; eso es una gran diferencia y el compositor actual está feliz por tener un recurso más amplio para componer. También estamos elevando en destreza, habilidades y conceptos la trompeta. Es decir, seguimos evolucionado exponencialmente. Para mí es un lujo, un sueño, un compromiso.

-No se limita a la música clásica.

-Me encanta experimentar y aprender de muchos géneros, creo que la trompeta tiene una gran versatilidad y está también asociada a los cánones actuales de la sociedad. La música académica tiene trompeta, la música comercial de masas lleva trompeta. Por mencionar algunos como música tropical, salsa, jazz, tango, flamenco, samba, folclore… Todos se enriquecen de la trompeta y viceversa. Es necesario llevar estos géneros tan vivos y con tanta fuerza a las salas de conciertos. Todo puede ser maravilloso, depende de cómo se presente; si no, podemos pasar de lo sublime a lo ridículo en un segundo y perderíamos público, que tiene la última palabra.

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codalario.com, 15 de Enero de 2018

CRÍTICA: PACHO FLORES CON LA REAL FILHARMONÍA DE GALICIA BAJO LA DIRECCIÓN DE MANUEL HERNÁNDEZ SILVA

DISCIPLINA Y LIBERTAD 

Por Beatriz Cancela |@beacancela

Santiago de Compostela, 11-I-18. Auditorio de Galicia. Concierto de temporada. Real Filharmonía de Galicia. Dirección: Manuel Hernández-Silva. Trompeta: Pacho Flores. Participación especial: Leo Rondón (cuatro). Obras de Neruda, Villa-Lobos, Pacho Flores, Revueltas y Ginastera.

Auguraba la directora técnica de la Real Filharmonía de Galicia (RFG) apenas unos minutos antes del concierto en el espacio “Convers@ndo con” que sería aquella “una noche especial para recordar”, y estaba en lo cierto. En una semana en la que se sucedían -al menos- dos efemérides que incrementaban el simbolismo de esta celebración y se enfatizaba el vínculo entre este nuestro “finis terrae” y ultramar. La primera de ellas, la conmemoración del 68º aniversario de fallecimiento del literato, dibujante y político “rianxeiro”  Castelao (1886-1950) en tierras Argentinas. De hecho, será la emigración uno de los temas más presentes en su obra con alusiones a ese “alma viaxeira” de tantos gallegos que los llevaría “alén do mar”:

[…] E a alma viaxeira de Galicia formou desde entón, no fondo do Atlántico, un camiño de esqueletos –proseguimento do camiño das estrelas− para deixarmos testemuño oculto e dramático da nosa comunicación con América“. [Castelao, A. Sempre en Galiza, Libro II, cap. XX].

“[…] Y el alma viajera de Galicia formó desde entonces, en el fondo del Atlántico, un camino de esqueletos -proseguimiento del camino de las estrellas- para dejarnos testimonio oculto y dramático de nuestra comunicación con América”. [Castelao, A. Sempre en Galiza, Libro II, cap. XX].

En segundo lugar, los seis meses del concierto de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Sinfónica de Galicia y del Orfeón Donostiarra en una Praza do Obradoiro hasta los topes, y donde quedaba patente el estrecho vínculo con Venezuela en concreto.

Unos puentes que vinimos a rememorar este jueves de nuevo en la capital gallega, el viernes en Vigo y el sábado en A Coruña, con la Real Filharmonía de Galicia (RFG). Tras un guiño al repertorio barroco para trompeta, emergía Hispanoamérica ejemplificada en Venezuela -principalmente-, Brasil, México y Argentina. Un repertorio atractivo con el que Manuel Hernández-Silvarompía con sus propuestas anteriores. El director titular y artístico de la Orquesta Filarmónica de Málaga es ya un gran conocido de la RFG, que con esta suma ocho intervenciones; hecho que de seguro coadyuvó a infundir firmeza a la hora de exponer este sugerente planteamiento.

Al encanto del repertorio se añadía, ya no sólo la participación solista de un mediático Pacho Flores, que en los últimos tiempos acumula una ingente actividad concertística, sino el estreno absoluto de una obra de su propia autoría.

Sin olvidar las raíces barrocas del repertorio trompetístico sonaba el Concierto para corno da caccia y cuerdas de Neruda. Sobre una orquesta comedida, en la que contrastaba el sonido del clave, se alzaba el solista. Con sonoridad dulce discurrían frases alabeadas, cadenciadas, sobre raudos y escurridizos mordentes y trinos. Una ejecución mecánica del conjunto que contrastaba con la calidez del instrumento solista y que en los solos brindaba, con destreza, unas agilidades más propias del repertorio contemporáneo.

Después de la brillante Aria de la Bachiana brasileira núm. 5 de Villa-Lobos, donde Flores cambió de registro y modo de ejecución sin abandonar nunca la expresividad bajo un fraseo ampuloso y contenido, llegaba el momento más ansiado. Cantos y revueltas de Pacho Flores es una fantasía concertante para trompeta e instrumentos de cuerda, articulada sobre melodías, bailes populares y la inclusión de esta variante del joropo venezolano, por una parte; por otra, se perciben toques de jazz y salsa, aunando las tradiciones que configuran el sustrato indígena, africano y español, base de su cultura. Hasta tres instrumentos requirió el compositor para dar rienda suelta a una amplia gama de efectos y juegos sonoros cuya máxima -más que lograda y presente- no era otra que un delicioso y expresivo lirismo. Por su parte, el cuatrista Leo Rondón defendió un papel sumamente exigente para este instrumento popular más asociado al acompañamiento armónico y que, en esta obra, adquiere fundamental protagonismo, dejándonos momentos sublimes junto a los contrabajos, liberado de corsés y ataduras pero con un dominio técnico natural más que patente. A ello se sumó la participación del propio director con las maracas, brindándonos un delirante episodio a tres con el cuatro y la trompeta.

En sí, obra colorida, de grandes exigencias técnicas y capacidad expresiva a partes iguales, que viene a sumar un digno y enriquecedor eslabón al repertorio para trompeta -y por supuesto, para cuatro- del siglo XXI. En lo que respecta al intérprete y compositor, en su línea: elegante y cercano, afable y comunicativo, lírico y perito, minucioso y expresivo.

Dos bises se sucedieron después del estruendoso aplauso que provocó la obra en el auditorio. En primer lugar, la obra popular venezolana El diablo suelto, interpretada por el triunvirato formado por trompeta, cuatro y maracas. Partitura ágil y alegre que contrastó diametralmente con el introspectivo Invierno porteño de Piazzola.

Tras semejante caudal de sensaciones, en la segunda parte, la orquesta pasó de anfitriona a protagonista. En Redes suite, de Revueltas, Hernández-Silva optó por una ejecución contrastante, efectista y sensacionalista. El fin de fiesta lo constituyó la Suite de Danzas de Estancia, op. 8a de Ginastera, cerrando el ciclo de obras dedicadas a labores rústicas tradicionales. Un arduo trabajo orquestal en su conjunto, con severas secciones para la percusión, un fraseo ampuloso en su segundo movimiento y una Danza final (Malambo) viva y ágil en crescendo, donde la orquesta, compenetrada, alcanzaba un apoteósico final.

Aquella expectación inicial fue correspondida con creces por sus protagonistas que lograron arrebatar a la platea, prácticamente llena, estruendosas ovaciones, y dejando en la memoria de los allí presentes el recuerdo de un concierto indudablemente inolvidable.

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